Cobre: efectos de la pandemia y estimaciones

10 julio, 2020

Columna de César Pérez-Novoa.

En los primeros cinco meses de 2020, la producción chilena de cobre aumentó un 3,2% interanual a una cifra de 2,36 millones de toneladas, liderada por Escondida, Codelco y Collahuasi. Para todo el 2020, la producción del país debiera alcanzar los 5,7 millones de toneladas, lo que significa una caída de 1,5% versus lo producido en 2019. De este modo, estamos viendo una menor producción en la segunda mitad del año.

Parte de esta desaceleración se debe a factores geológicos; pero lo más importante son las recientes medidas de contención del COVID-19 dentro de las faenas mineras, incluyendo el distanciamiento entre personas. Sumado a una menor dotación y protocolos más estrictos, generarían una menor producción, aunque según nuestras estimaciones, son números modestos. Lo anterior, aplica a la producción minera en curso ya que los proyectos de crecimiento han sido suspendidos por el momento.

Como se ha sostenido en el mercado estos días, es posible también que caídas significativas en la producción de cobre, derivadas del efecto pandemia. Hay muchos supuestos acá. Lo que las empresas podrían adoptar –si es posible dentro de su configuración existente– es tomar mineral de alta ley y con eso contrarrestar una menor producción. Esa es una solución y una ruta a considerar. Por otro lado, si los casos COVID-19 aumentan en las faenas, puede traer aún más limitaciones. Sin embargo, estimamos que los protocolos impuestos en los últimos días son lo suficientemente rígidos como para enfrentar al virus.

En cuanto al avance del precio del metal rojo en estas semanas -por estos días, en su mejor nivel desde enero-, este está reaccionando con las reaperturas de las principales economías mundiales; se comporta en línea con la mayor demanda industrial y una normalización de la manufactura. Hay muchos países demandando cobre y eso refleja un mayor precio. Dicho efecto también se ve en otros commodities.

Esperamos que esas actividades regresen hacia fines de 2020, y eso potencialmente significa menos producción en el mediano plazo. Este evento no se circunscribe solo a Chile; más bien es una decisión global, por lo que en 2021-22 podríamos ver menos volumen de cobre. Vamos a ver cómo reacciona la demanda en ese periodo.