Más acceso a activos alternativos para las AFP: un acierto

23 abril, 2020

Columna de César Pérez-Novoa sobre el aumento al límite máximo para la inversión en activos alternativos.

El 15 de abril, el Banco Central de Chile acordó aumentar el límite máximo para la inversión en activos alternativos para cuatro de las cinco categorías de fondos de pensiones. El objetivo es permitir una mayor diversificación de las carteras de los fondos y, por lo tanto, permitir mejores combinaciones de riesgo y rentabilidad. Creemos que fomentará una mayor diferenciación de los activos en poder de los fondos y, de esta forma, se incrementará el potencial de mayores retornos en el sistema de jubilación respecto de los valores tradicionales. A fines de marzo, el sistema de fondos de pensiones de Chile había visto reducido sus activos administrados por el efecto de Covid-19 de US$ 215.300 millones al cierre de 2019 a US$ 170.600 millones.

El Banco Central tiene el derecho legal de extender los límites de inversión entre un 5% y un 15% del valor del fondo, pero optó por mantener las expansiones por debajo de sus límites superiores. Así, los incrementos que aplica son: para el fondo A -el más riesgoso-, del 10% al 13%; para el fondo B, del 8% al 11%; para el C, del 8% al 9%, y para el fondo el D, que es conservador, del 5% al 6%. Mientras, deja el más conservador, que es el E, sin cambios, al 5%. Los límites de inversión del fondo de desempleo de Chile (Fondo de Cesantía Solidario), que está siendo aprovechado por un número significativo y creciente de personas desempleadas, ya están al máximo permitido por la ley.

Estos cambios, por supuesto, apuntan a reforzar los montos de las pensiones de los afiliados. Los datos disponibles nos indican que los fondos de capital privado históricamente han arrojado entre 3% y 5% más de rentabilidad que los de deuda o de patrimonio tradicional. Así, los criterios elegidos para estos cambios ayudarán a generar retornos más sólidos y menos volátiles, mitigando en parte la preocupación expresada en el mundo político de que los retornos de los fondos de pensiones chilenos son bajos.

Los activos alternativos para los que se expanden las posibilidades de inversión para los fondos, son una amplia gama de instrumentos; pero en nuestro análisis, la mayoría tiene un componente físico subyacente importante, como, por ejemplo, una concesión -entre ellas, autopistas, aeropuertos – así como otros activos: centros comerciales, estacionamientos o edificios de oficinas y, por su naturaleza, ofrecen flujos a largo plazo.

La decisión del Banco debería, en nuestra opinión, contribuir a la expansión de este universo de inversiones, y también a permitir un acceso más directo a ellas, ahorrando costos de transacción para los afiliados. No prevemos que la decisión conduzca a la “competencia” entre activos: el mandato del sistema de pensiones siempre fue para la diversificación; y en la actualidad (finales de marzo de 2020) las acciones chilenas, por ejemplo, ha sido severamente afectadas por Covid-19, y están en su valorización más baja de la historia.