Cruciales #14

Antisocial

Online Extremists, Techno-Utopians, and the Hijacking of the American Conversation

Andrew Marantz

Nota del editor

Según planteaba con sagacidad el filósofo estadounidense Richard Rorty, la manera en que una sociedad se habla a sí misma determina sus creencias, su política y hasta su cultura. Tal noción le resultó muy útil a Andrew Marantz, el periodista de la revista New Yorker que investigó por años a los grupos de extrema derecha que pavimentaron el camino de Donald Trump a la Casa Blanca y que, semanas atrás, intentaron impedir que este abandonara su cargo emprendiéndolas con una violencia desatada en contra del Capitolio de Washington. Al iniciar el reportero sus pesquisas, las arengas paranoicas y conspirativas que caracterizarían la presidencia de Trump todavía no encontraban espacio en los ambientes de élite, aunque ya se habían asentado con fuerza en el debate virtual y comenzaban a desbordarlo ante la perplejidad de los biempensantes. Fue entonces cuando David Remnick, el director del New Yorker, le encomendó a nuestro cronista dilucidar quiénes estaban detrás de esta transformación. Los alarmantes descubrimientos de Marantz, obtenidos a partir de un intachable reporteo cara a cara, son el caldo de vida de Antisocial. Online Extremists, Techno-Utopians, and the Hijacking of the American Conversation (‘Antisocial. Extremistas online, tecno-utópicos y el secuestro de la conversación estadounidense’), un libro que pone en duda el tan celebrado rol de los emprendedores de Silicon Valley (los tecno-utópicos del título) que crearon las redes sociales a través de las cuales los radicales difundieron sus creencias odiosas, y que al mismo tiempo denuncia a los principales incitadores de un tipo de brutalidad política, Trump incluido, que por momentos tuvo a la democracia de Estados Unidos por las cuerdas. Además de ofrecer una cartografía completa de los libertarios, neonazis, nacionalistas, autoritarios, teóricos de la conspiración y posfascistas que componen las agrupaciones de la llamada derecha alternativa, el autor narra en detalle cómo los medios de prensa tradicionales terminaron amparando y replicando el discurso de la virulencia y del desacato a las verdades establecidas. Los miembros de las organizaciones ultras, apunta Marantz, “creían que las viejas instituciones debían ser quemadas hasta sus cimientos y utilizaban las herramientas a su disposición –los nuevos medios, especialmente las redes sociales– para prender tantos fósforos como fuera posible”. Y aunque no tienen claro qué puede venir después del incendio, añade, tampoco les importa mucho. Su espíritu nihilista se concentra en liquidar el statu quo y en ello ponen todo su esfuerzo. Sabiendo todo lo que hoy sabemos, Antisocial viene ser un documento que ordena de modo impecable lo hasta ahora sucedido y, a la vez, enciende las debidas alarmas ante una realidad inquietante de la que no estamos liberados.

Juan Manuel Vial