Cruciales #13

If Then

How the Simulmatics Corporation Invented the Future

Jill Lepore

Nota del editor

Cinco años atrás, mientras indagaba una historia para la revista New Yorker, la distinguida escritora e historiadora Jill Lepore se dirigió al Massachusetts Institute of Technology (MIT) con la intención de revolver los papeles de Ithiel de Sola Pool, un científico que en 1955 ideó una teoría sobre las redes sociales, cuando estas aún no tenían la resonancia que tienen en la actualidad. “Abrí caja tras caja tras caja y empecé a pensar que podría haber un libro en el interior de ellas, lo cual me condujo a más y más cajas a lo largo y ancho del país”. El pálpito de Lepore no pudo ser más acertado: la espléndida obra que escribió tras su pesquisa, publicada en septiembre y titulada If Then. How the Simulmatics Corporation Invented the Future (‘Si tal cosa, tal otra. Cómo la Simulmatics Corporation inventó el futuro’), ha sido aclamada sin reservas en el mundo editorial anglosajón. Olvidada por la historia, la “magníficamente misteriosa” compañía que pesquisó la autora fue la primera que puso en movimiento los procesos de manipulación de masas que, según ella denuncia con fuerza, son los mismos que hoy rigen a gigantes tecnológicos como Facebook, Amazon y Google. Creada en 1959, Simulmatics jugó un rol clave en la elección presidencial de John Kennedy, en la Guerra de Vietnam y en buena parte de los hechos de violencia política y social que marcaron a Estados Unidos en los años 60. Los integrantes de la firma eran buena gente, asegura la investigadora, liberales intachables que luchaban por los derechos civiles y por la igualdad de razas. No obstante, los What-If Men, como eran conocidos en su época los miembros de Simulmatics, dieron pie a lo que Lepore define como “este infierno en particular”, es decir, un mundo “en el que cualquier movimiento de la humanidad está predicho por algoritmos que intentan dirigir o influir en todas y cada una de las decisiones que tomamos a través de la simulación de nuestro yo mismo”. El asunto es alarmante y ha sido abordado por varias publicaciones en el último tiempo, pero nadie, hasta ahora, había dado con el verdadero origen del intríngulis. Simulmatics, fundada por un publicista charlatán y alcoholizado llamado Edward Greenfield, y reforzada con genios de la talla de Ithiel de Sola Pool y Bill “El Salvaje” McPhee, influyó de una manera absolutamente desconocida sobre lo que hoy entendemos por presente cotidiano, pues puso en marcha una imbatible “Máquina de Personas”. Este pormenorizado relato, que además cuenta con una arista chilena, dejará a más de algún lector boquiabierto e incluso un tanto espantado. Simulmatics, advierte Lepore, impuso “un legado que acecha tras la pantalla de cualquier aparato”.

Juan Manuel Vial