Cruciales #13

Metropolis

A History of the City, Humankind’s Greatest Invention

Ben Wilson

Nota del editor

Ben Wilson, uno de los historiadores jóvenes más reconocidos del Reino Unido, plantea que cuando Aristóteles escribió que “el ser humano es por naturaleza un animal político”, no quería decir necesariamente que nos encanta el tira y afloja del quehacer político coyuntural. “Una mejor interpretación”, sostiene, “podría ser que somos por naturaleza ‘un animal de ciudad’: tendemos a fusionarnos para satisfacer nuestras necesidades y dar forma a la cultura”. En su carnoso libro Metropolis. A History of the City, Humankind’s Greatest Invention (‘Metrópolis. Una historia de la ciudad, la invención más grandiosa de la humanidad’), Wilson ofrece un deslumbrante paseo por seis mil años de variadísimos e insospechados aconteceres, desde los tiempos de Uruk, la primera urbe del planeta, hasta el increíble éxito de las megaciudades que hoy se erigen a un ritmo desenfrenado en diferentes partes del globo. A lo largo del volumen, publicado hace sólo un mes, el autor insiste en una idea que le parece fundamental: debemos seguir urbanizándonos a gran escala, ya que la densificación nos permitirá alcanzar la sustentabilidad ambiental. Las ciudades densamente pobladas, con líneas de transporte público, barrios caminables y una variedad de tiendas y servicios, producen mucho menos dióxido de carbono y consumen muchísimos menos recursos que los asentamientos en expansión. Otro punto en el que repara el investigador es en cómo la actual pandemia ha afectado la vida urbana, aunque, ciertamente, él no comulga con los alarmistas ni con los agoreros que pronostican el hundimiento de la metrópolis. Por el contrario, estima que en el presente “estamos viendo el retorno a una situación común durante la mayor parte de la historia: el desmesurado rol de la ciudad superestrella en los asuntos humanos”. Las innovaciones tecnológicas, artísticas y financieras ocurren cuando los expertos se apiñan: los humanos prosperan en el momento en que comparten el conocimiento, colaboran y compiten en escenarios cara a cara, “particularmente en sitios que facilitan los flujos de información. Si bien alguna vez las ciudades trataron de atraer a enormes plantas manufactureras o de capturar un trozo del comercio mundial, en la actualidad compiten por cerebros”. En opinión de Wilson, el futuro estilo de vida de gran parte de nuestra especie puede apreciarse con mayor nitidez en las áreas superdensas, autoedificadas y autorganizadas de Mumbai o Nairobi que en los relucientes distritos centrales de Shanghái o Seúl, o en la expansión pródiga de Houston o Atlanta. Mención aparte merecen las magníficas semblanzas de las decenas de fascinantes ciudades incluidas en Metropolis, ya que, en una época de inmovilismo forzoso, esta obra nos invita a viajar por donde sea que lo deseemos.

Juan Manuel Vial