“La pandemia va pasando y ahora lo importante es el tema político, eso es lo que inquieta al mercado”

13 septiembre, 2020

Revisa la entrevista a Juan Guillermo Agüero, CEO BTG Pactual Chile, publicada en El Mercurio el 13 de septiembre de 2020.

Tras anunciar este viernes que toman la operación de la compañía en Colombia, el máximo ejecutivo aclara que esperan estar funcionando como banco de inversión dentro de un año. Adelanta que el próximo paso será Perú y la casa matriz seguirá en Chile.

Cuatro años a cargo de BTG Pactual Chile lleva Juan Guillermo Agüero. El ingeniero comercial de la Universidad Católica, casado y padre de ocho hijos, reconoce que ha sido un período muy gratificante, pero al comienzo muy desgastador.

“Nuestra imagen estaba cuestionada, el equipo sufría de muchos cambios y convertirse en banco era algo que nadie había hecho antes. Pero hoy, honestamente, creo que esta compañía está en su mejor momento”, advierte al hacer un recuento desde que asumió como CEO de la operación en Chile.

En el piso 23 del edificio que ocupa la compañía, y que hoy luce prácticamente desierto por la pandemia, Agüero cuenta que han logrado consolidar el modelo de banca de inversión y ofrecer un servicio financiero de primer nivel, con un balance conservador y comercialmente agresivo. Gracias a este buen desempeño, la filial de la compañía brasileña irá ahora por el mercado colombiano. Este viernes ingresaron una solicitud a la CMF para convertir la operación en Colombia, donde trabajan 250 personas y tienen una AGF y una corredora de bolsa, en un banco de inversión integrado, como ya lo hicieron en Chile.

“El 2012, cuando BTG compró Celfín, al mismo tiempo adquirió una compañía similar en Colombia que se llamaba Bolsa y Renta, que hoy es BTG Pactual Colombia. La idea es pedir una licencia bancaria y que toda la operación colombiana sea una filial de Chile. Es el primer paso y luego será el turno de Perú” adelanta optimista Agüero.

El ejecutivo espera que a mediados de 2021 el negocio esté operativo bajo el nombre de Banco BTG Pactual Colombia. Un paso más cerca de concretar el plan, a mediano plazo, de convertirse en el mayor banco de inversión latinoamericano, descontando la operación en Brasil, y con la casa matriz en Chile.

“El funcionamiento del Banco BTG Pactual en Colombia comenzará con un capital de US$ 120 millones, para lo cual previamente realizaremos un aumento de capital en BTG Pactual Chile por el mismo monto”, detalla.

—¿Por qué optaron por Colombia?
“Es un país importante, que tiene un PIB mayor que el de Chile, 50 millones de habitantes, con un mercado de capitales menos desarrollado que el chileno, pero con bastante actividad. Existe una alta concentración de la industria bancaria, y entre los tres mayores bancos tienen el 75% de los créditos corporativos. Hay un espacio para un banco de inversión, y para que empresas y clientes de alto patrimonio reciban un servicio de gran calidad. Es lo que hacemos en Chile y lo que queremos hacer en Colombia”.

“Lo peor ya pasó”

—¿Cuál es su preocupación en Chile en materia económica?
“Sin duda el desempleo. Hoy uno de cada cuatro chilenos está sin trabajo y si ajustas la cifra por los que han salido de la fuerza laboral y los que se han acogido a la Ley de Protección del Empleo, es uno de cada tres. Ese es un drama social brutal y es urgente hacerse cargo. En BTG, al inicio de la pandemia, asumimos el compromiso de no despedir a nadie por un plazo de seis meses y lo hemos cumplido”.

—A su juicio, ¿lo peor ya pasó?
“Sí. El mercado siempre se anticipa y hoy piensa que lo peor ya pasó. La pandemia va pasando y ahora lo importante es el tema político, eso es lo que inquieta al mercado y no la pandemia”.

—¿Cuál es el principal temor político a ojos del mercado?
“Estamos enfrentados a una votación imposible donde ambas alternativas son malas y fue un error haber puesto al país en esta disyuntiva. El Apruebo necesariamente viene con la hoja en blanco y son dos años de discusión constituyente, período en el que país se va a semiparalizar, y esas son las reglas que se fijaron. El Rechazo, y aquí no estoy haciendo un juicio, no se hace cargo del consenso que existe respecto de la necesidad de legitimar la Constitución actual, y también es una mala opción. Lo que hoy está en los precios es que gana el Apruebo por amplio margen, con Convención Constituyente, y un largo período de debate constitucional manejado por los partidos políticos. Adicionalmente, el 2021 se va a reelegir todo el poder político y lo que el mercado está viendo es un período que yo llamaría de decadencia gradual y es urgente cambiar esa percepción”.

—¿Cómo se logra ese cambio?
“Con generosidad de las partes y también con medidas concretas. Una fundamental es darle contenido a la discusión constituyente con equipos expertos y buscar puntos de acuerdo en derecho de propiedad, rol de Estados versus sector privado, independencia del Banco Central y derechos sociales, entre otros. Un segundo aporte es que los partidos políticos debieran desde ya proponer nombres para la Convención Constituyente o ¿vamos a tener el desorden de la Cámara de Diputados? Un tercer punto es que hay ciertas reformas en las que se podría avanzar; cómo no va ser posible ponerse de acuerdo en una reforma previsional que incremente la tasa de cotización y mejore el Pilar Solidario. Eso requiere que los políticos salgan de sus trincheras y que haya un concepto de comunidad como país”.

—¿El Gobierno ha estado a la altura de la crisis?
“Es tan fácil criticar al Gobierno y otra cosa es con guitarra; los paquetes fiscales han sido apropiados y contundentes. Tal vez me habría gustado ver una política más proactiva de ayuda a las grandes empresas estratégicas y ahí no se hizo nada”.

—¿Queda alguna medida económica pendiente?“
Ya están hechas. El trabajo del Banco Central se hizo, el paquete del Gobierno ha sido muy voluminoso, y de hecho, se le critica por haber aumentado mucho la deuda pública.
El Gobierno llegó al límite de lo que puede hacer y la parte sanitaria ha pasado, lo que nos queda por resolver es el tema político”.

—¿Cómo están viendo los inversionistas extranjeros a Chile?
“Esa pregunta la contesto mirando los precios de mercado. Hay un concepto que se llama credit defaut swap y es el costo de asegurar el riesgo de Chile y, a pesar del estallido social y la pandemia, eso no ha cambiado mucho. Antes estaba en 35 puntos base y ahora está en 57 puntos, prácticamente igual, y los costos de endeudamiento siguen muy bajos. Por otra parte está la bolsa, donde medimos el equity risk premium, que es el premio que los inversionistas exigen para pasar de renta fija a renta variable. Ese se ha duplicado porque la bolsa chilena ha caído 26% en dólares en los últimos 12 meses y 50% en dólares desde enero de 2018, la destrucción de valor ha sido brutal. Esos números indican que Chile es visto como un país de muy bajo riesgo, donde se valoriza bien un flujo con el perfil de renta fija, sin embargo, es un mal país para tomar riesgo o para invertir en sectores de crecimiento”.

—¿Seguimos siendo la estrella de la región?
“Chile sigue siendo la estrella y ese credit default swap es por lejos el más bajo de la región, al igual que los costos de endeudamiento.En ese sentido, Chile sigue siendo muy fuerte, pero antes se transaba con un 30% de premio respecto de las otras bolsas de la región, y hoy es cero y ahí volvemos al tema político y a la incertidumbre”.

“Hemos tenido que hacer provisiones extraordinarias”

—¿De qué manera se han visto afectadas las operaciones que usted dirige producto de la pandemia?
“Nos afectó, pero menos que a otras industrias. Estábamos muy jugados por los activos alternativos, y hemos sido pioneros en fondos inmobiliarios de deuda privada, y eso se paró por la pandemia. La gente privilegió resguardar el capital y la liquidez. Agregaría también que hemos tenido que hacer provisiones extraordinarias, por riesgo de crédito, y a raíz de eso las utilidades a julio son un 40% menores al año pasado, aunque el segundo semestre las estoy viendo mucho mejor”.

—¿Han tenido que replantearse las estrategias de inversión?
“No hemos modificado en nada la estrategia ni hemos cambiado la visión de cómo nos vemos en cinco años más. El cambio relevante es que el año pasado decidimos vender nuestra compañía de seguros de rentas vitalicias, negocio que cerramos en enero, y usamos todos esos recursos como capital al banco, Adicionalmente capitalizamos el 100% de las utilidades de 2019, y esas dos movidas nos permitieron entrar a la crisis con muy buenos niveles de solvencia y liquidez”.

—¿Cómo se ven en cinco años más?
“De todas maneras seremos más grandes en Chile, esperamos seguir creciendo en nuestras áreas de negocios tradicionales como finanzas corporativas, mercado de capitales, asset management y banca privada. También, en el negocio de créditos, crecer a tasas mucho mayores que el promedio de la industria y también incorporar exitosamente la filial colombiana”.

“Venezuela y Argentina son los países más complicados, porque no tienen ni ahorros ni capacidad de endeudamiento”

—BTG Pactual tiene presencia en toda la región. ¿Qué países son los más complicados hoy?
Chile, Perú y Colombia han tenido una respuesta institucional muy sólida a la pandemia en términos de apoyo fiscal y política monetaria. Brasil tiene su propia dinámica y ha respondido a su manera, pero también va saliendo adelante bastante bien. Venezuela y Argentina son los países más complicados, porque no tienen ni ahorros ni capacidad de endeudamiento para enfrentar la pandemia, y su respuesta inevitablemente es más ineficaz”.

—¿Cómo está hoy el mercado brasileño?
“A pesar de las noticias que llegan del Presidente Bolsonaro y el virus, Brasil en el sector financiero vive otra realidad. El Banco Central llevó la tasa a un mínimo de 2%, algo sin precedentes, y además no hay inflación, y esto ha generado que los brasileños hayan migrado masivamente de la renta fja a corto plazo, hace dos años la tasa de interés era 15%, a instrumentos más sofisticados, como fondos y acciones. Este año, el indice Bovespa transa, en promedio, US$ 5 mil millones diarios, a diferencia de Chile donde se transan US$ 150 millones diarios. Solo en 2020 en Brasil ha habido 12 aperturas en Bolsa y 30 colocaciones de acciones por un total de US$ 20 mil millones. Los brasileños están en otra galaxia y Sáo Paulo es el Wall Street de Latinoamérica, y nosotros tenemos que mirar la zona andina”.

—¿Dónde están las oportunidades de inversión?
“Desde octubre en adelante, nuestros clientes se fueron fuertemente a dólares y money market, buscando un refugio ahí. Pasado un año, vemos que tiene sentido revisar esa estrategia y pensar en activos con más riesgo. En Chile lo que ha pasado es que el Banco Central, que ha tenido un rol muy activo y sofisticado, ha inyectado a la economía más de US$ 30 billones, lo que ha hecho que las tasas estén por el suelo y hay una líquidez muy grande en el mercado. Esto ha creado dos situaciones: las compañías grandes, que se están endeudando a tasa prácticamente cero, y las compañías medianas y más chicas que están pagando spreads muy grandes de 500 puntos básicos o más. Ahí hay una oportunidad, en el mundo de la deuda privada y la deuda de high yield chilena. Otra oportunidad está en las monedas latinoamericanas, que están muy devaluadas; y que en un escenario de un gobierno demócrata de Joe Biden en Estados Unidos y de altos precios de los commodities, pienso que el dólar, que venimos de un período muy fuerte, podría tener alguna corrección en Latinoamérica. Estuvimos un año con la plata refugiada y ahora es el momento de ponerla a trabajar”.

Entrevista publicada en El Mercurio el 13 de septiembre de 2020.
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