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A entre 4% y 5% bajaría la inflación de EE.UU. a un año plazo, pero hay riesgos y se concentran en el mercado laboral y de la vivienda

14 noviembre, 2022

Revisa la entrevista a Mauricio Cañas, director de Estrategia de BTG Pactual Wealth Management, publicada en El Mercurio.

Variación mensual menor a la prevista llevó la inflación anualizada a 7, 7% revitalizando los mercados, pero falta conocer si la Reserva Federal ve un punto de inflexión.

La intención de seguir subiendo la tasa de interés rectora y que eso traería dolor a las personas y a las empresas e inducir a una recesión, fue el último mensaje del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, que permanece en la retina. Con las recientes cifras de inflación de octubre por debajo de lo esperado —0,4% de variación mensual y 7,7% en 12 meses—, el mercado asumió que ese discurso podría cambiar, bajó el dólar global, subieron las acciones y cayeron las tasas.

¿Se puede concluir que finalmente la inflación comienza a ceder en EE.UU. ? En entrevista con “El Mercurio”, el director de Estrategia de BTG Pactual Wealth Management, Mauricio Cañas, dice que el nivel de precios sigue por encima del objetivo de la Reserva Federal (Fed, por su sigla en inglés), de manera que el problema inflacionario no está resuelto. Aunque no es una meta explícita, la autoridad monetaria apunta a que, en promedio, converja en el largo plazo a un 2% medida por el índice consumer inflation.

—¿ Qué explica que aun cuando Brasil y Chile iniciaran mucho antes que la Fed una agresiva política de alza de tasas de interés, en octubre la inflación sorprendió a los tres países simultáneamente a la baja?

“Los bancos centrales en mercados emergentes fueron mucho más rápidos y agresivos en subir la tasa porque tienen experiencia reciente de la persistencia de la inflación, mientras que EE.UU., Australia, Canadá y Europa habían pasado casi 40 años sin tener un alza considerable de la inflación. Además, las expectativas inflacionarias a 2 y 5 años nunca estuvieron tan desancladas como en las economías emergentes. En Estados Unidos el aumento de las expectativas inflacionarias de largo plazo no fue tan dramático y por eso la reacción fue más lenta.

Por el lado de la inflación, creo que la desaceleración incipiente que estamos viendo está relativamente sincronizada tanto en los mercado desarrollados como en los emergentes. Estados Unidos llevaba tres meses con el factor energía restando presiones inflacionarias —el precio del petróleo baja desde US$ 120 a menos de US$ 90 el barril— y en la medida que la actividad siga desacelerándose, las presiones por parte de la energía y de commodities como los metales será menor. Adicionalmente, los anómalos altos precios de los autos y de los servicios en general durante la pandemia se habían escapado en forma exponencial y ahora se ha visto prácticamente en todos los negocios y los retailers un exceso de inventarios en las líneas del hogar, vestuario y calzado que han hecho aumentar las liquidaciones y eso está restando inflación. En los últimos tres meses han caído los precios de vehículos usados y la normalización en la producción y envíos de automóviles nuevos ha moderado los precios”.

Riesgos

Todos estos aspectos positivos le hacen pensar que la inflación en Estados Unidos podría converger a entre 4% y 5% a un año plazo. Pero Cañas ve dos importantes riesgos para que el indicador siga bajando. El primero es el mercado residencial, donde los precios de las viviendas y de los arriendos han subido con fuerza y si bien se ha visto una leve moderación, todavía hay mercados que presentan estrechez en el balance de oferta y demanda. De seguir subiendo los arriendos, eso podría traspasarse en inflación. El otro factor que mira la Fed es la estrechez del mercado laboral, donde las empresas tienen dificultades para encontrar y contratar personal adecuado y eso genera aumentos en los salarios que podrían persistir por un tiempo prolongado si el desempleo sigue como hoy, el menor en casi 60 años.

Entre las razones de la estrechez laboral menciona tres factores: durante la pandemia, el retiro del mercado del trabajo de personal que estaba cercano a la edad de jubilación; la rotación laboral; y la falta de habilidades de la gente que está desempleada. Hay escasez de programadores, de desarrolladores de software y personas que trabajen en redes sociales y negocios digitales. A ello se suman las ayudas fiscales directas a los contribuyentes que hacen que a las empresas les sea más difícil competir.

-¿ Es sostenible la reacción de los mercados a la baja inflación de octubre en EE.UU. ?

“En términos de tasa de interés, creo que es sostenible. La tasa del bono del Tesoro a diez años estaba cerca de 4,5% y era relativamente restrictiva considerando el potencial de inflación de largo plazo. Ese nivel quedó atrás y el mercado está haciendo una buena lectura. También le doy un voto de confianza a la caída en el dólar global, aunque no tan alto como a la baja en las tasas de interés.

Anteriormente, el diferencial de tasa de interés respecto a Europa, Inglaterra y el mundo desarrollado se había amplificado bastante y eso, más el diferencial de crecimiento, justificaba un dólar apreciado. Ahora el diferencial de tasa no se seguirá ampliando, lo cual sería una fuerza depreciativa del dólar global, pero el potencial de crecimiento, sobre todo contra los mercados desarrollados, sigue siendo mejor en EE.UU. y eso podría mantener el dólar apreciado respecto de las monedas de países desarrollados, no de las de mercados emergentes que creo que tienen muchos fundamentos para empezar a recuperar el valor de sus monedas, que estaban muy castigadas.

En la positiva reacción del mercado accionario, todavía queda por descifrar si la Fed más temprano que tarde, cambiará su discurso a uno más moderado.
Todavía no ha llegado el pivot de la Fed (momento en que deje de subir las tasas). Si ese pivot viene acompañado de una desaceleración o soft landing, el mercado tiene espacio para seguir subiendo, de lo contrario, si caemos en una recesión el próximo año, el potencial de rebote de la bolsa, sobre todo la americana, tiene un techo más cercano del que todos podríamos pensar”.

—¿ Qué efectos en la economía de EE.UU. Visualiza a partir de los resultados parciales de las elecciones parlamentarias?

Se esperaba que tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, el control pasara al Partido Republicano. Eso no se ha dado en la Cámara Alta y en la Cámara de Representantes fue menor a lo previsto. Para responder uno tiene que ver cuál es el foco de los partidos. En el caso de los demócratas, hemos visto que buscan contener la inflación con el Inflation Reduction Act 2022 que promulgó Biden, donde hay cosas que en el corto plazo tienen un alcance efectivo y otras que podrían ser más inflacionarias en el largo plazo, como las tecnologías verdes, que son deseables pero costosas. Creo que podríamos tener algo más de persistencia inflacionaria en la medida que se ratifique una hegemonía del Partido Demócrata en el Congreso y una eventual reelección del Presidente Biden.

El segundo efecto económico es la agenda de impuestos, que es totalmente opuesta a la de los republicanos. El aumento de impuestos en el corto plazo puede generar una caída en la actividad económica y de acuerdo al uso que se dé a la mayor recaudación, podría compensarla e incluso aumentarla en el largo plazo. Entonces en el corto plazo el potencial de crecimiento, que hoy es aproximadamente de 2%, con la hegemonía demócrata podría verse acotado y probablemente tengamos uno o dos años en que esté por debajo de esa cifra.

-¿ Y sien el Senado, que hoy controlan los demócratas, se impusieran los republicanos?

“El principal cambio lo podríamos ver en el mercado financiero.Cuando uno hace el estudio de los últimos 80 años, el mercado bursátil tiene el mejor rendimiento cuando el color de la Presidencia es diferente al color del Congreso, porque cualquier agenda que se salga del centro básicamente no se aprueba, sea por el lado del Congreso o del Ejecutivo. Habiendo dicho eso, el desempeño de la bolsa podría ser eventualmente mejor si es que se da un cambio de color en la Cámara Alta en Estados Unidos. El principal efecto podría ser en el mercado bursátil, un rally más largo o más relevante si efectivamente hay un cambio de color en el Congreso”.

Entrevista publicada el lunes 14 de noviembre de 2022 en El Mercurio.