Doble click a la banca de inversiones y proyecciones para el 2021

14 octubre, 2020

Este año ha sido bastante particular, y la banca de inversiones claramente no es la excepción. De hecho, este 2020, el mercado de capitales tuvo cuatro etapas bien distintivas.

Al principio de la crisis sanitaria, entre marzo y abril, hubo mucha liquidez entre los inversionistas quienes ante tanta incertidumbre, prefirieron evitar el riesgo y optar por papeles “refugio”, por lo que hubo gran inversión por instrumentos de renta fija internacional, principalmente bonos high grade de países desarrollados.

Luego, entre mayo y junio, a medida que el Covid-19 evolucionaba, los inversionistas fueron retomando el apetito al riesgo y comenzaron a invertir en los países emergentes, como Chile. Hubo mucha colocación de bonos en dólares bajo la modalidad 144-A, donde se levantaron recursos por cerca de US$ 3 mil millones, en el contexto de un mercado que hace mucho tiempo no estaba tan activo.

Después, de julio a septiembre, fue el boom de la renta fija local, aprovechando la coyuntura que las tasas en Chile, el BCU (que es la tasa de referencia del Banco Central) llevaba ya más 12 meses en terreno negativo en términos reales. Entonces, estuvimos con tasas bajas de interés y como se puede llegar a plazos hasta 20 – 30 años -superior a lo que ofrece el mercado internacional típicamente a 5-10 años plazo-, lo hace un mercado atractivo, sobre todo para inversionistas institucionales chilenos (AFPs y compañías de seguros) que han privilegiado emisores más “tradicionales”, evitando compañías high yield.

Sin embargo, hay que considerar que aunque en estos meses, el escenario de bajas tasas de interés fue muy propicio para la renta fija, la actividad vino casi exclusivamente en operaciones de refinanciamiento de pasivos, no viendo mucha actividad para financiar ni grandes planes de expansión ni compra de activos.

Básicamente, lo que han hecho las empresas es lo mismo que ha realizado el ciudadano común, que frente a estos niveles de tasas, aprovecha de refinanciar sus pasivos antiguos que traían intereses más altos.

Ahora, esperamos que venga una cuarta etapa, que involucre al mercado de acciones, mientras el apetito por riesgo vaya paulatinamente aumentando en la búsqueda de yield. De hecho, en Brasil esta etapa ya comenzó y se ha visto un boom de colocaciones de acciones en los últimos meses, tanto en aperturas en bolsa como colocaciones secundarias. En Chile, aún es incipiente esta tendencia, aunque la semana pasada ejecutamos la colocación de acciones más grande del año en el país, el aumento de capital de la Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV) por US$ 350 millones y se acaba de anunciar otra, que se debería concretar a fin de año, que es la fusión de Enel Américas con Enel Green Power Américas. Sin duda, muy poco comparado con lo que venía siendo este tipo de operaciones en los últimos años y donde ambas compañías tienen algo en común: si bien están basadas en Chile, no tienen activos en el país, por lo que no creo que sirvan como un barómetro real de que hay una vuelta a las inversiones en acciones en nuestro país.

No obstante, prefiero tener una mirada más optimista, ver la luz al final del túnel y eso estamos presenciando desde el lado de las transacciones de M&A, donde ya se han anunciado públicamente varias relevantes, como son los casos de Essal, Gasmar, Sonacol, Metrogas y Colbún Transmisión, entre otras, y que tienen en común el hecho de que son activos relacionados a las industrias de energía, y/o infraestructura.

Ahora, en los próximos dos meses va a haber harta volatilidad, considerando las elecciones en Chile y Estados Unidos. Claramente sigue habiendo mucha liquidez en el mercado; mucha gente inicialmente se salió de activos más riesgosos, colocó el dinero entre marzo y junio en un instrumento de renta fija y, de a poco han venido migrando hacia activos un poco más riesgosos, sin irse al extremo híper volátil, sino que a activos un poco más estables, con predictibilidad de flujos a largo plazo. En cuanto a los deals, el primer semestre del próximo año se van a reflejar muchas cosas que ya se vienen trabajando ahora y donde tenemos visibilidad, porque entre que el cliente contrata los servicios hasta que se vende la compañía o salga a la bolsa, hay típicamente un desfase de 6 a 12 meses.

Por lo tanto, creemos que estamos en un momento de inflexión en la industria, y nosotros en particular tenemos un conjunto de proyectos interesantes que deberían materializarse en la primera mitad de 2021.

José Ignacio Zamorano
Head de Investment Banking de BTG Pactual Chile