Dudas monetarias

13 noviembre, 2018

Tras un buen inicio, la economía ha mostrado una desaceleración relevante en el tercer trimestre.

El IMACEC creció 2.9%, en promedio, en este período, los indicadores de confianza empresarial han retornado a niveles neutrales y la confianza de consumidores ha vuelto al pesimismo de la mano de un mercado laboral que permanece débil. El escenario externo tampoco ayuda, los vientos favorables de comienzos de año han cesado a medida que los mercados asimilan un alza de tasas más rápida por parte de la Reserva Federal de EE.UU., crecientes tensiones comerciales entre EE.UU. y China, dudas sobre la situación fiscal en Italia, y la desaceleración económica de China. Finalmente, el banco central ha comenzado a retirar el estímulo monetario, señalizando que procederá gradualmente en línea con su visión de que la economía ha agotado las holguras de capacidad.

En este contexto, las dudas respecto de la inminente necesidad de un ajuste monetario no son pocas. El mismo Banco Central ha reconocido que existe alta incertidumbre respecto del estado de las holguras de capacidad, y la evolución del mercado laboral e indicadores de uso de capacidad instalada sugieren que estas podrían seguir abiertas. Esto es consistente con una inflación que se mantiene en torno al rango bajo de tolerancia del Banco Central una vez que se excluyen alimentos y energía, los elementos más volátiles de la canasta.

Adicionalmente, el deterioro de algunos indicadores ligados al consumo – consistentes con el desempeño del mercado laboral – sumados a un menor impulso externo, hacen prever que la economía crezca en torno a su potencial durante el próximo año. Esto implica que las holguras de capacidad, de existir, no se cerrarán en 2019, manteniendo acotadas las presiones inflacionarias domésticas.

Finalmente, es de esperar que las presiones inflacionarias externas también sean menores si consideramos que es poco probable que se repitan tanto el alza en el precio de los combustibles, como la depreciación del tipo de cambio respecto del dólar que vimos en 2018.

Probablemente el Banco Central vuelva a aumentar la tasa de política monetaria en diciembre, reduciendo la expansividad monetaria. No obstante, sería apropiado que utilice el próximo informe de política monetaria para revisar su visión a la luz de la desaceleración reciente de la actividad, enfatice la gradualidad del proceso de normalización y señalice una pausa en el alza de tasas hasta que el entorno macroeconómico se aclare.

*Columna publicada en Pulso el 13 de noviembre de 2018