El dólar bajo lupa

24 noviembre, 2020

Las miradas de los inversionistas vuelven a centrarse en el tipo de cambio tras el triunfo de Biden, el optimismo por la eficacia de las vacunas contra el covid, la depreciación del dólar y la fortaleza del cobre, además de factores locales.

Los mercados globales han enfrentado semanas muy positivas, eliminando parte de la incertidumbre de corto plazo, con la bolsa americana alcanzando máximos históricos y el dólar a nivel global llegando a mínimos no vistos desde el 2018. Esta significativa depreciación de la divisa norteamericana, tras alcanzar máximos en marzo, ha sido impulsada principalmente por dos factores internos en Estados Unidos: uno, la serie de paquetes fiscales que ha impulsado el Gobierno, y, dos, la FED y la implementación de una política monetaria expansiva, con tasas de interés cercanas a cero y un cuantioso plan de compra de activos que ha inyectado liquidez a los mercados financieros, significando un menor apetito por dólares a nivel global y, como consecuencia, una moneda más débil.

En cuanto a la pandemia, el flujo de noticias también ha sido favorable en las últimas semanas. Si bien persisten las preocupaciones por la segunda ola de contagios que sufre EEUU y Europa, hemos visto que las medidas de confinamiento han sido bastante más focalizadas y menos drásticas que en la primera ola, buscando mitigar el impacto económico de estas. En EEUU, Joe Biden descartó un confinamiento a escala nacional, priorizando tomar medidas menos generales, política similar a la que han adoptado varios otros países y que contrasta con lo ocurrido en marzo. Sin embargo, lo que el mercado ha tomado con mayor optimismo es, sin duda, los avances vistos en las vacunas de Pfizer, Moderna y AstraZeneca, que mostraron un alto grado de eficacia en la última etapa de sus estudios, superando las expectativas del mercado. Pfizer ya ha solicitado la autorización de emergencia a la FDA y podría conseguir la aprobación antes de fin de año, iniciándose de esta forma el proceso de vacunación masiva, que de todos modos podría tardar varios trimestres.

El resultado de las elecciones en EEUU ha sido tomado con gran optimismo en los mercado y ha generado entrada de flujos récord a países emergentes. El hecho de tener un gobierno Demócrata, que impulsa un mayor gasto fiscal y medidas de proteccionismo menos drásticas, y por otro lado, un congreso dividido con la Cámara de Senadores muy probablemente manteniendo su mayoría Republicana, otorga un buen equilibrio para mantener parte de las medidas pro mercado impulsadas por el Presidente Trump. Sin duda, el mercado ha celebrado de manera muy positiva esta combinación, estimulando los activos de riesgo y la depreciación del dólar.

Por otra parte, si nos enfocamos en los países emergentes, donde se encuentra Chile, el triunfo de Biden es una gran noticia, pues veníamos enfrentando una serie de desafíos cíclicos en el último periodo, con crecimiento bajo el potencial y afectados por las tensiones comerciales entre EEUU y China, además de un robusto crecimiento de la economía americana y un dólar más fuerte con su consecuente presión a la baja en el precio del cobre y las materias primas. Hoy nos encontramos en un punto de inflexión que podría beneficiar a los países emergentes y la entrada de flujos extranjeros.

Es probable que en los próximos meses veamos un cambio de sesgo. Los temas negativos empezarán de a poco a quedar atrás y uno de los principales beneficiados durante esta pandemia ha sido China, que no sólo navegará en un entorno que debiese ser de menos confrontación con EEUU, sino que también se espera que logre un crecimiento de un 2,3% para este año, cuando el mundo sufrirá una contracción de 3,5%. Esto debería seguir generando un impacto positivo en Chile y en el peso en el mediano plazo, explicando en parte el aumento en el apetito por nuestra moneda por parte de los extranjeros.

Si bien el panorama global parece bastante favorable, cuando nos enfocamos en Chile existe un escenario de incertidumbre que preocupa a los inversionistas locales. Nos encontramos en plena discusión del segundo retiro del 10% de los fondos de pensiones y el plano político parece dividido. Por un lado, tenemos una propuesta similar a la del primer retiro, y por otro, el gobierno propuso un proyecto paralelo bastante más acotado y que podría limitar la necesidad de liquidación de dólares por parte de las AFPs. Hemos visto un fuerte posicionamiento de extranjeros a la espera de que se materialice un segundo retiro. En noviembre, ha habido ventas de dólares por parte de extranjeros a través de derivados por más de US$ 4.400 millones, a lo que se suma la liquidación de US$ 2.100 millones por parte del Ministerio de Hacienda para financiar gasto fiscal, lo que llevó al tipo de cambio a testear el importante soporte en $750, pero fueron finalmente los flujos locales que lo llevaron nuevamente a testear la resistencia en $770.

Si bien debiésemos ver una tendencia a la apreciación de las monedas emergentes a medida que se vislumbra un panorama económico más favorable y vamos dejando atrás el coronavirus, en el caso de Chile el próximo año estará cargado de noticias políticas que condicionarán la dirección de nuestra moneda, enfrentando la redacción de una nueva constitución, elecciones presidenciales y renovación del Congreso. Adicionalmente, el anuncio del Gobierno de acudir al Tribunal Constitucional en caso de aprobarse el proyecto original del segundo retiro de los fondos de pensiones podría aumentar la tensión social y gatillar manifestaciones que en el corto plazo podrían llevar a los inversionistas locales a adoptar una postura más defensiva.

Técnicamente, vemos un marcado rango entre $750 y $770 en el corto plazo. La coyuntura global continuará presionando al dólar a la baja a medida que avanzamos en el combate contra el coronavirus y la recuperación económica, mientras que la incertidumbre política previo a un año clave en Chile probablemente generará presión compradora, lo que presenta un importante desafío para los inversionistas a la hora de determinar cuál de las dos fuerzas tendrá mayor relevancia. Creemos que probablemente la respuesta se encontrará en los flujos, en donde deberíamos seguir viendo apetito por monedas emergentes por parte de extranjeros, Tesorería liquidando divisas y un eventual segundo retiro del 10%.

Joaquín Spörke
Director de Productos Transaccionales BTG Pactual Wealth Management