Elementos que configuran el escenario de una potencial recesión a nivel internacional

10 mayo, 2022

¿Qué tan factible es que la economía americana se enfrente a una recesión en el corto plazo?

Estas semanas hemos visto un aumento en la volatilidad en los mercados tanto en Chile como a nivel internacional. Lo anterior responde a diversas causas, pero que en su mayoría comparten un origen común, la inflación está causando estragos no sólo en la economía real, también está poniendo en jaque el devenir de las políticas públicas y el desempeño en los mercados financieros. En este sentido, hemos visto a los Bancos Centrales del mundo emergente actuar con firmeza subiendo las tasas de política monetaria para intentar combatir el problema. En el mundo desarrollado, el presidente de la Reserva Federal reconoció que el problema inflacionario tiene un origen predominante derivado de shocks de oferta, los cuales estarían fuera del alcance, al menos de primera vuelta, de las herramientas de política que dispone el banco central americano para poder enfrentarlas.

Con esto, los mercados celebraron inicialmente con fuerza la moderación y sinceridad del discurso, tomando como referencia que las futuras alzas de interés no serán tan bruscas y se evitaría de este modo desestabilizar a las bolsas, activos financieros y finalmente inducir una recesión no deseada. Sin embargo, como ha sido la tónica en los últimos años, la lectura de los comunicados siempre viene en dos capítulos, uno de euforia y otro de pánico, siendo este último el que finalmente predominó, quedando la amarga sensación que la Reserva Federal si está vislumbrando la posibilidad de una recesión en el horizonte y no quiere ser el contribuidor que gatille finalmente este escenario. En este sentido, ¿qué tan factible es que la economía americana se enfrente a una recesión en el corto plazo? y de darse este escenario, ¿qué consecuencias tendría esta eventual recesión en el rendimiento de los activos financieros?

En términos simples, una recesión se define como la caída en la actividad (PIB) por dos trimestres consecutivos, y la medición se realiza en relación con el trimestre previo (y no en relación con el año anterior como se mide en nuestro país). Así, bastaría que la actividad se contraiga nuevamente en Estados Unidos en el segundo trimestre para que técnicamente se confirme el estado recesivo. El viernes en la mañana, el Banco de Inglaterra, junto con subir las tasas de interés, alertó que una recesión está en camino. La economía europea, que ha sido la más golpeada de forma indirecta por la invasión de Rusia a Ucrania también enfrenta el riesgo de una desaceleración pronunciada y finalmente, el gobierno chino sigue con una política de contención del Covid que ha llevado a un nivel extremo, el cual tendrá un impacto significativo en los indicadores de actividad en el segundo trimestre. Por otro lado, Estados Unidos es una economía que en términos relativos aún mantiene un bajo peso del comercio internacional en su actividad agregada, lo cual le permite aislarse de mejor forma de los problemas que enfrentan las economías mencionadas. Adicionalmente, la reapertura de la actividad sigue su curso, el gasto en consumo sigue mostrando señales de expansión y la inversión en actividad no residencial también estarían contribuyendo al crecimiento.

En el neto, el resultado inevitable es que la actividad económica se seguirá enfriando, y el problema inflacionario, con una menor magnitud, seguirá presente. El margen de acción de los bancos centrales, sin provocar una desaceleración mayor, es acotado, por lo que las señales para un posicionamiento que favorezca la mayor toma de riesgo sigue siendo, por ahora, prematuras.

Mauricio Cañas, director de Estrategia de BTG Pactual Wealth Management.