Lo que sea necesario

26 septiembre, 2019

Con la publicación del IPoM de septiembre, el Banco Central terminó por darle un giro de 180 grados a su política monetaria.

Un año atrás, cuando la tasa de política monetaria (TPM) estaba en 2.5 por ciento, el BCCh esperaba subir la TPM hasta 4 por ciento o más hacia fines de 2019. En el IPoM, el Consejo argumentaba que las perspectivas de crecimiento eran favorables, la brecha de actividad estaba prácticamente cerrada y el repunte de la inflación estaba a la vuelta de la esquina.

Un año después, la inflación sigue en torno de 2%, el crecimiento probablemente no superará 2.5% este año y la TPM, después de dos recortes significativos en los últimos tres meses, es menor que un año atrás y es la que más ha bajado entre los países que tienen metas de inflación. Esto refleja el deterioro de la economía mundial tras la agudización de la guerra comercial, la caída de las tasas a nivel internacional y el pobre desempeño de la actividad en Chile.

Asimismo, la disposición del Consejo es muy distinta que un año o incluso tres meses atrás. Al evaluar los riesgos para el crecimiento económico y la inflación en Chile, el Banco Central concluye que debe prestar más atención a los escenarios negativos. En un párrafo sugestivo, el reporte advierte que, ante escenarios más extremos de debilidad de la demanda interna o la economía internacional, el espacio para la política monetaria expansiva podría agotarse.

Leyendo entre líneas, el Consejo está preocupado por llegar cerca del piso para la tasa de interés nominal, lo que restaría efectividad a la política monetaria tradicional y obligaría a buscar otras herramientas no convencionales. Aún si este escenario tiene baja probabilidad, el análisis es relevante porque, todo lo demás constante, implica un sesgo expansivo para la política monetaria. El Consejo estará listo para recortar la TPM con rapidez y decisión, incluso si la economía no empeora mucho, para evitar llegar a esta situación de trampa de liquidez. Por el contrario, si la economía chilena va mejor de lo esperado, el banco esperará pacientemente hasta observar un aumento claro de la inflación, incluso por encima de la meta de 3%, antes de retomar la normalización monetaria.

En el mercado financiero, los inversionistas y las tasas de interés ya anticipan otro recorte de medio punto porcentual de recorte de la TPM. Sin embargo, llama la atención que los seguros de inflación se mantengan sistemáticamente por debajo la meta de 3%, incluso en plazos lejanos, pese a los recortes y el sesgo expansivo de la autoridad monetaria. Quizás existen dudas sobre la capacidad del BCCh para llevar la inflación de vuelta a su meta, considerando que en Europa y Japón, los bancos centrales llevan años tratando y no lo han logrado. Sin embargo, una diferencia relevante es que Chile es una economía pequeña y abierta donde el traspaso del tipo de cambio a la inflación opera con mayor intensidad y rapidez que en las economías de mayor tamaño. En la medida que el BCCh siga como guaripola de la marcha por recortar las tasas de interés en el mundo, es probable que el peso continúe depreciándose y la inflación regrese o incluso, sobrepase el 3% en los próximos 12 a 24 meses.