Renta fija y variable: mirando el 2026
En este webinar analizamos los hechos y tendencias que han marcado la agenda global y local —desde las tensiones comerciales y la política monetaria de la Fed hasta el desempeño del IPSA y la evolución de la renta fija local—, junto con nuestro escenario base, los principales riesgos y las oportunidades de inversión que se perfilan tras las elecciones presidenciales en Chile y hacia 2026.
Hace 2 meses
A nivel internacional, 2025 estuvo marcado por un aumento de la volatilidad, asociado a la incertidumbre sobre la trayectoria de la Reserva Federal, el ruido por tarifas comerciales, el riesgo de shutdown en EE.UU. y las dudas sobre la sustentabilidad del rally en empresas ligadas a la inteligencia artificial.
Pese a ello, el S&P 500 acumuló buenos retornos durante el año, y el mercado descuenta que la Fed continúe recortando la tasa de política monetaria hacia niveles cercanos a 3% en los próximos 12 meses, con inflación implícita a la baja apoyada por menores precios de energía.
En Chile, el crecimiento del tercer trimestre sorprendió levemente a la baja, pero la señal más positiva vino por el lado de la inversión: las importaciones de maquinarias y equipos crecieron con fuerza y el catastro de proyectos para 2025–2026 se ha expandido, especialmente en energía y minería.
La inflación se mantiene anclada en torno al 3% en horizontes relevantes, lo que permite al Banco Central seguir bajando la TPM hacia una tasa neutral cercana a 4,25%. En este contexto, los depósitos a plazo comienzan a perder atractivo frente a alternativas de renta fija con mayor duración.
Las curvas nominal y en UF se desplazaron a la baja y siguen mostrando pendiente positiva, con tasas de entrada por sobre el promedio de los últimos años. La emisión de deuda del fisco y de corporativos se ha mantenido acotada y bien absorbida por la industria de fondos mutuos y fondos de inversión, con compresión de spreads especialmente en emisores de mejor calidad.
El equipo privilegia exposición en UF y duraciones entre 3 y 5 años —a través de fondos y del ETF de renta fija de mediano plazo— para capturar carry e inflación en un entorno de tasas en descenso, sin presiones claras al alza en el mediano plazo.
En acciones, el foco estuvo en cinco ejes: contexto global, ciclo político, utilidades, valorizaciones y flujos. La primera vuelta presidencial confirmó un giro hacia la derecha y un Congreso con mayor sesgo pro-mercado, algo que ha sido bien recibido por inversionistas locales e internacionales.
Los flujos han sido contundentes: AFP y fondos mutuos han incrementado de forma relevante su exposición a bolsa chilena durante 2025, incluso después de las elecciones. El IPSA ha rentado en línea con el fuerte desempeño de Latinoamérica y transa en múltiplos cercanos a su promedio histórico.
El cambio reciente en el ciclo de commodities —especialmente litio y, en menor medida, celulosa— ha llevado a revisar al alza las utilidades esperadas de SQM y de un grupo acotado de emisores que representan cerca de 20% del IPSA. Para 2026, el equipo proyecta que el índice podría rentar entre 10% y 15%, con el fondo Chile Acción apuntando a superar esa cifra en torno a 5 puntos, apoyado en una mayor exposición a commodities y Latinoamérica.