Cruciales #10

Fallout

The Curse of Being Special, from Winston and FDR to Trump and Brexit

Ian Buruma

Nota del editor

Semanas atrás se cumplió el aniversario número 75 del lanzamiento de las bombas atómicas sobre la ciudad de Hiroshima y el puerto de Nagasaki, hechos que desencadenaron la rendición japonesa en la Segunda Guerra Mundial. En un formidable libro recién publicado en Estados Unidos, y que ya se cuenta entre los más vendidos y mejor criticados durante este año en ese país, la periodista Leslie Blume denuncia cómo el gobierno norteamericano de entonces acalló exitosamente, por más de un año, la verdadera devastación que causó la detonación sobre Hiroshima, al punto de que el general a cargo del Proyecto Manhattan –el plan secreto destinado a desarrollar armas nucleares– declaró muy suelto de cuerpo ante la prensa que los efectos de la radiación constituían “una forma plácida de morir”. La obra de Blume –Fallout. The Hiroshima Cover-up and the Reporter Who Revealed It to the World (‘Lluvia radioactiva. El encubrimiento de Hiroshima y el reportero que lo reveló al mundo’)– se centra en una impresionante y sobrecogedora historia periodística, la del gran reportero John Hersey y dos míticos editores de la revista New Yorker, Harold Ross y William Shawn, quienes se empecinaron en indagar qué era lo que realmente había ocurrido en Hiroshima cuando los otros medios de comunicación ya habían sepultado la historia o, peor aun, operaban simplemente como voceros de las versiones oficiales, rol que cumplió en demasiadas ocasiones el diario New York Times. Según establece la autora, “la mayor parte de la información disponible lidiaba con la destrucción del paisaje y las edificaciones”, tendencia que ignoraba escandalosamente el sufrimiento humano. Hersey estuvo catorce días en terreno, eligió y entrevistó a los seis protagonistas de su relato, y, al regresar a Estados Unidos, escribió una de las piezas de periodismo más importantes del siglo. Gracias a ella, todo el planeta se enteró de los horrores por los que pasaron las víctimas de la primera detonación. El reportaje, titulado simplemente “Hiroshima”, fue publicado muy pronto como libro y se convirtió en un clásico instantáneo: traducido a casi todos los idiomas imaginables, remeció las conciencias de varias generaciones. Hersey dijo años más tarde que “lo que ha mantenido al mundo a salvo de la bomba desde 1945 ha sido la memoria de lo que ocurrió en Hiroshima”, otorgándoles así el crédito de su portentoso trabajo a quienes le dieron sus testimonios.

Juan Manuel Vial