The Body

A Guide for Occupants

Bill Bryson

Nota del editor

Es indudable que hoy, como nunca antes, vivimos pendientes del bienestar de nuestros organismos: la salud de cada uno de nosotros ha pasado a ser un tema de interés nacional y, en última instancia, de interés global. En The Body. A Guide for Occupants (‘El cuerpo. Una guía para ocupantes’), el escritor estadounidense-británico Bill Bryson emprende una meticulosa y deslumbrante expedición por el cuerpo humano, dejando en claro que, de pies a cabeza, estamos compuestos por cientos de maravillas, muchas de ellas insospechadas para el común de los mortales. Bryson, una eminencia en el complejo oficio de la divulgación científica, ha publicado dieciocho libros, y en este volumen, de reciente aparición y ya ampliamente aplaudido por la prensa inglesa y norteamericana, demuestra una especial fascinación por aquellos episodios oscuros, y a veces escalofriantes, que abundan en la historia de la medicina moderna. Similar encanto le producen los matasanos, las eminencias que no fueron debidamente reconocidas, ciertos personajes accidentales y pintorescos, los procesos fisiológicos íntimos o vergonzantes y algunos misterios corporales insondables, como los receptores de sabor existentes en el corazón, en los pulmones e incluso en los testículos. Bryson también maneja una dosis de humor negro que hace que The Body sea algo más que un originalísimo tratado fisiológico para no expertos. Un ejemplo de lo anterior es el caso del doctor y cirujano británico Joseph Henry Green (1791-1863), quien, luego de tomarse el pulso, pronunció con inaudita precisión sus últimas palabras: “Se detuvo”. Bryson entrega pruebas concretas de que somos seres literalmente cósmicos y concuerda con el guitarrista Steve Jones, cofundador de la banda Sex Pistols, en eso de que “la vida es una reacción química sin fin”. Aun consciente de que “parte de nuestros ancestros eran peces”, el autor jamás deja de celebrar los rasgos “gloriosos” de nuestra anatomía. Y a juzgar por uno de los epígrafes del libro, un dicho anónimo, este escritor parece no temerle demasiado a la muerte: “Haz ejercicio regularmente. Come con sensatez. Muere de cualquier modo”.

Juan Manuel Vial