The Conservative Sensibility

George Will

Nota del editor

Enemigo declarado del presidente Donald Trump, a quien no menciona ni una sola vez en este voluminoso libro dedicado al pensamiento de derecha de Estados Unidos, el célebre columnista George Will estima que el conservadurismo norteamericano es una ideología liberadora, luminosa y, a la vez, sumamente original, puesto que, en rigor, vendría a ser antagonista del conservadurismo británico y europeo. The Conservative Sensibility (‘La sensibilidad conservadora’) constituye una lúcida apología de las creencias del autor, un relato que funde con elegancia el pasado histórico con la contemporaneidad, al tiempo que rinde un consistente homenaje a quien fuera el genio olvidado entre los Fundadores de la nación, James Madison. Will obtuvo en 1977 el Premio Pulitzer por su brillante labor periodística y vive desde hace más de cincuenta años en Washington, razones que lo convierten en uno de los observadores más sagaces de la explosiva y a ratos calamitosa política estadounidense de nuestros días. Muy a su pesar, señala, el conservadurismo de hoy “es una persuasión sin un partido, un niño abandonado bajo el clima frío”, debido a que el Partido Republicano, al cual fustiga con dureza, no se ha hecho cargo de los postulados que por definición tendría que defender. Por la vereda opuesta, Will afirma que los progresistas no deberían quejarse del actual estado de las cosas, pues fueron ellos, principalmente a partir de las presidencias de Woodrow Wilson y de Franklin Delano Roosevelt, los que permitieron que el gobierno creciera a niveles insospechados y, junto a él, los grupos de interés que hoy conforman un verdadero “torbellino” en Washington. Provocador y en ocasiones descarnado, Will desconfía de la naturaleza humana, cree que la envidia juega un rol en las ansias igualitarias, plantea que la desigualdad económica “no es inherentemente perjudicial para nadie” y recela del poder de las mayorías. Con ironía y mordacidad, el pensador critica el presidencialismo extremo y admite, sin complejos, ser un individualista irredento. Hombre culto, inteligente y ameno, Will comparte en este estudio su admiración por ese tipo entrañable que fue Alexis de Tocqueville, por Abraham Lincoln, por el escritor y humorista Mark Twain, por el alguna vez candidato presidencial republicano Barry Goldwater y por el sociólogo y senador demócrata Daniel Patrick Moynihan. Ante los tiempos que corren, el autor lanza una admonición sonora pero despojada de alarmismo: la premisa fundacional del conservadurismo es que “el mundo es un lugar esencialmente peligroso y que la política es necesaria para mitigar ese peligro”.

Juan Manuel Vial