Francisco Mohr, gerente de Renta Fija de BTG Pactual, explica el fenómeno.
¿Por qué en 2026 las empresas están emitiendo deuda como no lo hacían hace años?
SQM, CMPC, Copec y otros grandes se han reactivado.Después de años de poca actividad, las emisiones totales casi se duplicaron frente al promedio reciente.
Hace 3 horas
El mercado primario de bonos corporativos, donde las empresas emiten y venden deuda nueva a inversionistas para conseguir financiamiento, ha estado aumentando con fuerza en 2026. Son varios factores, explica el gerente de Renta Fija de BTG Pactual Chile, Francisco Mohr, los que están detrás de esta alza. Estos reflejan, de cierta forma, el estado de la economía chilena y de las empresas, y sus perspectivas.
Iban al 10 de julio de este año 101 millones de UF —o unos US$4.400 millones— emitidos por las empresas en bonos, según un informe de Scotiabank a esa fecha. Esto se compara con los 138 millones de UF del total de 2025, los 99 millones de UF de 2024 o los 61 millones de UF de 2023: hay una clara reactivación del mercado este 2026.
“Acá tienen que juntarse dos cosas: el que quiere la deuda y el que tiene que emitirla”, resume Mohr, que explica paso a paso qué está pasando en el mercado. La demanda aumentó, dice, por el crecimiento de los fondos mutuos y de inversión, las necesidades de las aseguradoras que venden rentas vitalicias y la participación de las AFP. Al mismo tiempo, las compañías están aprovechando una curva de tasas relativamente plana y spreads corporativos bajos para refinanciar deuda bancaria, extender sus vencimientos y reducir el riesgo de tener que volver a buscar financiamiento en el corto plazo.
—¿Cómo afectó la caída de la Tasa de Política Monetaria del Banco Central a este mercado? Porque su descenso calza con el alza de las emisiones: empezó a bajar en julio de 2023, desde 11,5%, hasta el 4,5% en el que está hoy.
La tasa de política monetaria cae con fuerza, lo que generó un flujo de personas que estaban en depósitos a plazo o fondos de money market hacia la búsqueda de mejores retornos. Eso llevó a tener un mercado mucho más profundo y líquido, que demanda nuevas emisiones y cuenta con nuevos fondos que quieren invertirse.
—¿Y qué papel están jugando las cias. de seguros?
A todo esto se está sumando un incremento relevante en la venta de rentas vitalicias de las compañías de seguros. Las que venden rentas vitalicias han comercializado, en los últimos dos años, 200 millones de UF en rentas vitalicias, es decir, el flujo que les llega desde las AFP para que ellas programen las rentas vitalicias de los clientes. Estas tienen duraciones largas. Las personas se jubilan a los 65 y 60 años, y ahora estamos hablando de 30 años o más. Entonces, esas compañías también tienen que ir al mercado de capitales a buscar bonos de largo plazo.
—¿Por qué a las compañías de seguros les interesaban más estos instrumentos de largo plazo?
Hoy las rentas vitalicias tienen un retorno del 3%. A eso se están vendiendo más o menos, 2,8% o 3%, UF más. Entonces, tienen que invertir en el mercado en instrumentos que les den más que ese 2,8% para generar utilidades. Ahí tienes esos flujos. Y también has tenido al sistema de pensiones, que, si bien no ha aumentado mucho su exposición a bonos corporativos, siempre está buscando participar en esas colocaciones.
—Todo esto ha llevado al aumento de las colocaciones.
En 2025 se emitieron en total 138 millones de UF en bonos corporativos y este año, hasta hoy, llevamos ya 100 millones de UF. Así que sí, estas son algunas razones tras el alza.
—¿Por qué ha tenido sentido para las empresas emitir ahora?
Acá, como dije, tienen que juntarse dos cosas: el que quiere la deuda y el que tiene que emitirla, y que para este último las tasas sean consistentes. Las tasas en UF, en general, están en Chile a un nivel que corresponde al promedio de los últimos 10 años. No tenemos una tasa base muy alta. Y los spreads sobre esa base están operando, en general, bastante bajos porque los los fondos de inversión, las compañías de seguros y los fondos mutuos estamos demandando esos bonos. Todo eso les hace sentido a las compañías que, por ejemplo, necesitan financiamiento. Saesa, dueña de STM —línea de transmisión de energía eléctrica—, emitió en el mercado local aproximadamente 15 millones de UF a largo plazo. Y esa colocación, esa emisión, se hizo con un spread y una tasa que les hicieron sentido a las compañías de seguros de vida para activarse y cubrir el pasivo. ¿Se entiende? Hay compañías que están buscando financiar activos a largo plazo, como una línea de transmisión o un proyecto de celulosa, como los de Copec en Brasil o CMPC…;
—… y aprovechan las condiciones actuales del mercado, ¿cierto? CMPC, por ejemplo, emitió bonos a 30 años este año.
Ellos emitieron eso más para financiar pasivos de corto plazo, que alargaron con un híbrido hace poco. Pero, como es un bono híbrido, es más complejo. Cencomalls, en cambio, emitió a 30 años, al igual que Copec. El sentido es emitir para cubrir las características de los activos que tienen o las del negocio. Si tengo una línea de transmisión, sé que es un activo de largo plazo, que tendré flujos ciertos, con un activo real que, al final, tiene un horizonte de más de 30 años y que, por lo tanto, se cubre.
—¿Cómo está hoy la diferencia entre emitir a 10, 20 o 30 años?
Una cosa que ha ayudado a que las empresas alarguen los plazos es, justamente, que las tasas a 10 años están parecidas a las de 30 o 20 años. El costo extra de “carry”, o sea, de tasas, en promedio durante el último tiempo, ha sido de 20 puntos base. O sea, una empresa emite a 10 años y la misma compañía lo hace a 30 años y, en verdad, el premio por plazo al tomar esos 20 años adicionales es de 20 puntos base, es decir, solo 0,20% más en el costo anual de la tasa.
En resumen, hoy a una empresa le cuesta casi lo mismo endeudarse a 10 años que a 30 años. La diferencia es de unos 20 puntos base, es decir, apenas 0,20% anual adicional. Como ese “premio por plazo” es bajo, las compañías pueden asegurar financiamiento por más tiempo, reducir el riesgo de tener que refinanciar pronto y hacer calzar mejor sus deudas con activos de larga vida, como líneas de transmisión o plantas industriales.
«Así, también hay empresas que han refinanciado pasivos bancarios con una estructura de financiamiento de largo plazo que le hace sentido a las características que tienen sus activos», señala el ejecutivo.
“No cualquier empresa puede ir al mercado a emitir un bono a largo plazo. Tiene que tener sentido financiero. Si yo, como acreedor, compro un bono para una empresa de factoring a 5 años, no tiene sentido porque sus activos son a 90 días. Yo no lo voy a comprar. Yo le preguntaría ‘¿cómo te voy a prestar a 5 años si tus activos son cortos?’ Y también porque hay buenas calificaciones de riesgo. Las que van a 20 o 30 años, son AA- hacia arriba”, agrega Mohr.
-¿Y qué proyecciones tiene para el cierre del año para el mercado primario de bonos corporativos?
Es difícil llegar al número, porque hoy yo no tengo un «pipeline» claro de quiénes están emitiendo, pero dada la dinámica local, deberíamos ver por lo menos un 40% más de emisiones este año. Un buen CFO lo que hoy está haciendo es aprovecharlo para reducir su costo financiero y también eliminar el riesgo de refinanciamiento.