Kristine Tompkins: Rewilding, más allá de las fronteras
La reconocida conservacionista y presidenta de Tompkins Conservation protagonizó una nueva edición de BTG Talks, donde conversó con el periodista Daniel Hopenhayn sobre la expansión de Rewilding a escala continental, la recuperación de especies y la importancia de conectar ecosistemas más allá de las fronteras.
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Kristine Tompkins compartió cómo el proyecto de conservación, que inició junto a Douglas Tompkins hace más de tres décadas, ha evolucionado desde la protección de grandes extensiones de territorio en Chile y Argentina hacia un desafío de mayor alcance: recuperar ecosistemas completos y extender los esfuerzos de restauración a distintos países de Sudamérica.
En ese camino, explicó que proteger la tierra es solo el primer paso. Mientras la recuperación de especies fundamentales para el equilibrio natural, como el huemul, el puma y el jaguar, se convierte en uno de los principales objetivos de Rewilding. “Puedes tener la tierra, pero si no tienes un ecosistema funcional, la tierra está muerta”, señaló, destacando la importancia de devolver a las especies su lugar en la naturaleza.
Uno de los principales temas fue la decisión de ampliar estos esfuerzos más allá de las fronteras nacionales. Tompkins relató cómo la recuperación de jaguares en los Esteros del Iberá, en Argentina, permitió observar que las especies comenzaban a desplazarse fuera de las áreas protegidas, quedando nuevamente expuestas a amenazas. Esta experiencia, sumada a la aceleración de la pérdida de biodiversidad y hábitats, impulsó una nueva estrategia orientada a conectar territorios y extender los esfuerzos de restauración hacia países como Brasil, Bolivia, Paraguay, Perú, Ecuador y Colombia.
Con más de tres décadas de experiencia, la filantropa destacó la importancia de compartir conocimientos para acelerar proyectos de recuperación de especies en otros territorios. Ejemplificó con la recuperación de cóndores en el Parque Patagonia que tomó diez años, así el objetivo es que otros equipos puedan lograr resultados similares en dos o tres años, aprovechando los aprendizajes adquiridos. Una visión que proyecta la conservación a escala continental y que, según reconoció, requerirá entre 25 y 50 años de trabajo, colaboración y compromiso de nuevas generaciones.
Hacia el cierre, la conservacionista reflexionó sobre la responsabilidad de actuar frente a los desafíos ambientales y la necesidad de transformar las convicciones en resultados concretos. “La esperanza tiene que ganarse. No está bien tener esperanza en el futuro si no estás haciendo algo para trabajar por él”, afirmó, enfatizando que el optimismo debe ir acompañado de acciones que contribuyan a cambiar el futuro.
Con una mirada que trasciende territorios y generaciones, Kristine Tompkins dejó una reflexión sobre el futuro de la conservación: proteger la naturaleza ya no es suficiente si los ecosistemas permanecen fragmentados. El desafío está en recuperar sus conexiones, compartir conocimientos y construir una colaboración capaz de devolver la vida silvestre a escala continental.